Juan Luis Oyarzún Marcos
Docente de Escuela de Adultos y Magister en Educación.
Estimados, estimadas, esa es una frase tradicional que empieza a tutearse de boca en boca en la
conversación y rutina diaria. ¿Pasaremos agosto?. En la jerga popular se dice que el frio y la lluvia
acumulada de los meses de junio, julio y agosto debilitan la salud de moros y cristianos mayores dando
origen a la premisa de: “junio los inicia, julio los prepara y agosto se los lleva pal’ otro mundo”.
Entonces, licenciarse del mes de los gatos es un evento de celebración conjugándose la alegría y
finalmente el alivio. De esta manera, el umbral de septiembre tiene el honor de una gran
BIENVENIDA; a la primavera y al mes de la patria, como para decir, levantando la copa en la ramada o
en el hogar con la ornamenta tricolor: ¡VIVA CHILE…!.
¡HAY QUE PASAR AGOSTO!. ¿Es mito o realidad esta frase?. Según la ciencia y los profesionales de la
geriatría, el origen de “pasar agosto”, surgió en plena época colonial cuando se hacía una evaluación de
los adultos mayores que no pudieron vencer al invierno (estadísticas apoyada con las carencias de la
medicina en ese entonces) y ciertamente que las empresas de pompas fúnebres sacaban cuentas
alegres. Por esta razón, la lucha constante de salir victoriosos ante el gran enemigo estacional, era una
señal de emoción, abrazos y celebraciones que se personificaban con el colorete de las mejillas, los ojos
brillantes y emocionados, la sonrisa de oreja a oreja y el abrazo familiar de las y los futuros herederos
hacia los familiares representantes de la tercera edad.
¿Quiénes pertenecen a la tercera edad?. Según el SENAME (Servicio Nacional del Mayor), son aquellas
personas que han cumplido 60 años de vida, indistintamente si son hombres o mujeres y según la ley
Nº 19.828. Con esta estadística, uno se pregunta y se responde por: “Tengo un familiar o soy parte de
esta generación”.
¿De qué hay que cuidarse? ¿Cuál es la mejor forma de ganarle al mes de agosto?
Para prevenir las enfermedades propias del invierno (frio, lluvioso, vientos con onda polar y con caída
de nieve) hay que evitar, los virus respiratorios, los accidentes cerebrovasculares, la descompensación
de enfermedades crónicas y otras debilidades… la CIENCIA, que favorece el mejoramiento de la calidad
de vida, en la lucha del gigante invernal sugiere: mantener vacunas al día, control permanente de
enfermedades crónicas, realizar actividades físicas adaptadas a la edad, incluso dentro de la propia
vivienda, evitar cambios bruscos de temperatura en el hogar, poseer compañía familiar o de amistades
para una posible asistencia en caso de algún síntoma de enfermedad emergente o control periódico.
En esta última recomendación, quiero detenerme y dar la importancia que se merece la compañía en el
plano de la convivencia. Es muy triste y humillante escuchar casos de personas que han vivido esta
situación y se fueron terrenalmente de este mundo sin una mirada de dignidad. Pero pensemos
positivamente: ¡HAY QUE PASAR AGOSTO!. Y si lo hacemos, celebrar como Dios manda, con abrazos
familiares, saludos comunitarios, brindis de fiestas patrias, seguir dándole migas de pan a las palomas,
realizar salidas recreativas (algunos municipios lo realizan), participar en espacios con música del
recuerdo y bailes entretenidos tipo malón y continuar, hoy más que nunca, con los proyectos que nos
dicen que el ser humano: ¡NUNCA TERMINA DE CREER Y SOÑAR!.














