El director de la Escuela de Adultos de Río Bueno, Fernando Becerra, abordó el trabajo educativo que se desarrolla al interior del Centro de Cumplimiento Penitenciario de la comuna, destacando que la educación en contexto de encierro cumple un rol fundamental en los procesos de reinserción social de las personas privadas de libertad. Según explicó, el establecimiento busca entregar herramientas formativas, valóricas y sociales para que sus estudiantes puedan proyectar una nueva etapa una vez que retornen al medio libre.
Durante la entrevista, Becerra explicó que la escuela imparte enseñanza básica y media bajo la modalidad de educación para personas jóvenes y adultas, conocida como EPJA. En ese contexto, sostuvo que muchos estudiantes llegan con trayectorias educativas interrumpidas por distintos motivos familiares, sociales o personales, por lo que el trabajo docente debe considerar no solo los contenidos curriculares, sino también la realidad de vida de cada persona.
“Quienes están privados de libertad no por eso están privados de su derecho a estudiar”, señaló Becerra, al explicar que la educación dentro del recinto penitenciario se desarrolla como parte de un trabajo coordinado con Gendarmería y con el respaldo del sistema educacional. En esa línea, destacó que el objetivo no es solo que los internos completen estudios, sino que puedan fortalecer sus capacidades, reconocer sus talentos y prepararse para una futura reinserción laboral o educativa.
El director también planteó que muchos estudiantes se acercan inicialmente a la escuela por la necesidad de mejorar su conducta y acceder eventualmente a beneficios penitenciarios. Sin embargo, aseguró que, una vez dentro del espacio educativo, varios comienzan a valorarlo como una oportunidad real de cambio. “Se dan cuenta que es un espacio donde ellos pueden potenciarse, mejorar, reconocer que a veces su trayectoria no ha sido la mejor”, indicó.
Actualmente, la Escuela de Adultos de Río Bueno cuenta con 43 estudiantes y siete docentes. Además de las clases regulares, el establecimiento desarrolla talleres deportivos, artísticos, musicales y actividades vinculadas a la formación ciudadana. Becerra destacó especialmente que cuentan con talleres de pintura, música, deportes y acompañamiento psicosocial, incluyendo el trabajo de un psicólogo que asiste tres veces por semana para realizar intervenciones individuales, grupales y talleres.
Uno de los hitos recientes mencionados por el director fue el lanzamiento de la revista educativa e interactiva “La sociedad del saber”, creada por estudiantes y docentes del establecimiento. Según explicó, la publicación incluye contenidos de distintas asignaturas, ejercicios, expresiones artísticas, historias de vida y una sección dedicada al lenguaje carcelario, lo que permite visibilizar parte de la cultura interna del recinto y convertirla en material pedagógico.
Becerra sostuvo que el futuro de la educación carcelaria debe seguir enfocado en entregar conocimientos, valores y herramientas concretas para la vida. A su juicio, la formación en contexto de encierro debe promover respeto, solidaridad, empatía, honestidad y autoestima, elementos que considera claves para que los estudiantes puedan “reinventarse” y volver a sus familias y comunidades como un aporte. “La educación busca cambios”, afirmó, remarcando que el trabajo de la escuela apunta precisamente a abrir caminos de desarrollo personal y social.













