Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, escritor e investigador (PUC)
De acuerdo con datos suministrados por la Organización Mundial de la Salud,
alrededor del “45% de la población adulta mundial ronca y, en el caso de los adultos
mayores, esta cifra puede alcanzar hasta el 60%. De este último grupo, entre un 35% a
un 45% corresponde a hombres y entre un 15 y un 28% se trata de mujeres”.
Una investigación realizada en Inglaterra sacó a la luz los costos físicos, emocionales y
psicológicos que produce el hecho de dormir al lado de una persona que ronca, entre
los cuales se cuenta: cansancio, trastornos cognitivos, falta de ánimo, agresividad y
hasta sordera, entre otras consecuencias, debido a los altos niveles de ruido que
provocan los ronquidos.
Utilizando los datos recogidos por la Universidad de Surrey, Gran Bretaña, se demostró
que aquellas “personas que duermen al lado de un roncador pierden, en promedio,
una hora diaria de sueño”, es decir, alrededor de 340 horas –y más– al año.
Las molestias pueden ser muy notorias, puesto que los ronquidos pueden superar, en
ocasiones, los 110 decibeles, cual es la cifra récord que se ha llegado a medir en
laboratorios del sueño. Y si para el mismo roncador la vida se le hace difícil al no poder
obtener un descanso reparador, para quien es su pareja eso se vuelve, prácticamente,
imposible.
La razón es muy simple de entender: el sonido de los ronquidos se transforma en un
factor estresante para la pareja, porque a menudo no se atreve a despertar al
roncador, y si esta molestia se arrastra por meses y años, con el tiempo, la persona
puede llegar a presentar graves alteraciones en su salud física y mental.
Algunos de los problemas que se provocan en la pareja del roncador son,
principalmente, la “fragmentación del sueño y agotamiento físico, lo que a su vez
genera trastornos cognitivos, falta de ánimo, irritabilidad, mal humor, dificultad de
concentración en el trabajo” y, por cierto, serios conflictos en la relación de pareja.
Tanto es así, que la Fundación del Sueño en Estados Unidos, investigó a miles de
parejas, donde uno de los dos roncaba y el análisis de los resultados del estudio
demostró que alrededor del 25% de estas personas terminaba durmiendo en piezas
separadas. Esta acción puede ser un motivo de discordia, ya que cuando la pareja que
no ronca toma la decisión de separar piezas, el roncador lo interpreta como que la
pareja ya no lo quiere, especialmente cuando anda irritable, agotada, pelea
constantemente por todo, sin comprender que este comportamiento se debe a que las
personas no logran descasar y tener un sueño reparador.
Pero los problemas pueden ser aún mayores, ya que en algunos países como España,
Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Colombia, etc., los ronquidos son considerados
una de las principales razones de la ruptura de la relación de pareja, inmediatamente
detrás de los problemas financieros o de las infidelidades.
Aunque los ronquidos traen consigo grandes problemas para quienes los padecen,
tales como apneas del sueño, aumento de la presión arterial, incremento del riesgo de
un ataque cardíaco, etc., los sujetos afectados no son los que demuestran el mayor
interés en tratar el trastorno, por cuanto, más del 50% de las personas que acuden por
ayuda especializada lo hace impulsadas por la pareja o por un familiar. En el caso de
los hombres son sus parejas quienes los arrastran y en el caso de las mujeres son las
hijas quienes piden hora al especialista.
Por otra parte, el sujeto roncador tiende a negar que él –o ella– ronque y,
generalmente, no le cree a su pareja o a la familia, habiendo pacientes que se han
decidido a consultar a un especialista en trastornos del sueño, luego de que han sido
grabados roncando durante la noche a través del celular por sus respectivas parejas.
En tanto que en el caso de las mujeres, éstas se sienten algo avergonzadas, porque lo
describen como un “mal poco femenino”.











