¡Inundada!: mi población foitzick

Juan Luis Oyarzún Marcos
Docente de Escuela de Adultos y Magister en Educación.

Hace un mes atrás, la cantidad de agua caída representaba claramente un déficit que
estaba pendiente en nuestra región y comunas de la provincia Del Ranco. Y pensábamos
idílicamente, como buenos creyentes, que San Isidro Labrador, el Santo de la LLUVIA, por algún
momento nos había olvidado. Un poeta diría que las lágrimas del cielo son una verdadera
bendición para darle latidos de esperanza y vida a la tierra, a las semillas, a la flora y por
antonomasia, a toda la fauna donde estamos muy bien incluidos y representados.
¿Qué sucedió entonces? Como el diluvio en los tiempos del Arca de Noé, el primer aviso se
dejó caer por las zonas de Corral con inundaciones, pérdidas materiales, apoyo bomberil y
militar. En este azar meteorológico del destino, el sorpresivo FRENTE, se trasladó hacia donde
nace el sol. ¿Destino? El Norte: Atacama, Coquimbo, luego Valparaíso, y en ellas, dejando
desbordes de quebradas, graves emergencias, inundaciones urbanas, desapariciones y
hermanos fallecidos. La desgracia por momentos, y propia de nuestra cultura Chilensis, se
redirigió hacia el mundo de la farándula con las lluvias, ventoleras y nevazones que
aconsejaban permanecer en una especie de bunker casero en las zonas cordilleranas. En otras
palabras, permanecer en sus casas por las malísimas condiciones climáticas que se estaban
presentando.
¿Qué pasó? Un grupo de personas influidas, ¿no sé por qué razón? se dirigió hacia el Cajón del
Maipo en contra de todos los pronósticos difundidos. La aventura fue conocida a nivel mundial
como la noticia del «chinito y las tías en el refugio» y también la información se complementó,
pero en menor nivel periodístico, de algunas inundaciones en la zona metropolitana. Y
avanzamos en el tiempo, con farándula y cruda realidad que nos recuerda que «CONTRA LA
NATURALEZA NO SE PUEDE LUCHAR». La gente antigua en este caso es sabia: «Los ríos, tarde o
temprano, vuelven a su origen». Titulares de la prensa:
«LO QUE LLUEVE EN UN MES; LLOVIO EN UNA HORA». «SE VUELVEN A SUSPENDER LAS
CLASES». “DECLARAN ALERTAS AMARILLAS Y EN OTRAS ROJAS EN COMUNAS DE LA REGION DE
LOS RIOS”. “ALERTA POR NUEVO FRENTE DE LLUVIAS Y VIENTOS TORNADICOS. «URGENTE
AYUDA PARA LAS PERSONAS DAGNIFICADAS”.
Quien escribe la presente columna, es nacido y criado en la querida población Foitzick a orillas
del rio Llollelhue. Y recuerdo, como si fuera ayer, las grandes inundaciones en mi época de
niñez y adolescencia, cuando navegamos por la cancha de fútbol en artesas de lavar, cuando
ayudábamos a sacar a los vecinos y vecinas de sus casas inundadas y cuando, íbamos a
visitarlos en los albergues que eran: nuestra sede social, iglesias vecinas o gimnasios escolares.
La historia se repite, y YA ES NOTICIA NACIONAL… porque hoy vuelve a inundarse nuestras
poblaciones tradicionales. Hoy nuevamente los vecinos buscan apoyo comunitario. Y porque
hoy, es el mismo sentimiento que evocamos con añoranza cuando miramos hacia el cielo con
ganas de decir:
SAN ISIDRO, ¡YA ES SUFICIENTE!.
(Apoyemos de corazón a las personas damnificadas de nuestros barrios populares)

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