Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, escritor e investigador (PUC)
De acuerdo con diversos estudios publicados en la revista Psicología Clínica Infantil y
Familiar (Clinical Child and Family Psychology Review), en Psychology Today y en otras
revistas académicas, el “hikikomori” es una “forma extrema de aislamiento social que
va desde los seis meses hasta pasar varios años enclaustrados”, en relación con lo cual,
las personas afectadas se encierran en una habitación y presentan una persistente
actitud negativa a abandonar el hogar, muestran un desinterés por la mayoría de las
actividades propias de un individuo joven, desertan de la escuela o la universidad y
abandonan sus trabajos con la finalidad de quedarse en sus casas, al mismo tiempo
que evitan todo tipo de contacto interpersonal con el mundo exterior que no sea a
través de las redes sociales –salvo el contacto con sus padres, de quienes dependen
económicamente–, sin tener ningún plan que les permita mantenerse de manera
autosuficiente.
El término “Hikikomori” es originario de Japón, específicamente, del psiquiatra japonés
Dr. Tamaki Saito, y es el acrónimo de las palabras “hiki” (retirarse) y “komori” (estar
adentro), es decir, una forma severa de aislamiento social, y que hace referencia a
aquellos “individuos que voluntariamente se retiran de la sociedad”, una más que
llamativa realidad y que afecta a cientos de miles de personas repartidas por todo el
mundo, incluyendo a nuestro país, ya que profesionales de la salud mental, así como
también organizaciones como “Convivencia Digital” advierten que este fenómeno se
ha vuelto una realidad que crece cada día más, agravado por la hiperconectividad y por
las secuelas del largo confinamiento que hubo a causa de la pandemia por COVID-19.
Es así, por ejemplo que una encuesta ordenada por el Gobierno japonés, sacó a la luz
que –sólo en Japón– había, aproximadamente, un millón y medio de personas
recluidas en sus hogares dentro del grupo de edad de 15 a 64 años, en tanto que otros
613.000 adultos de entre los 40 y los 64 años de edad también eran parte de esta
categoría conocida como “Hikikomori adulto” que arroja luz sobre el “fenómeno 80-
50”, es decir, donde los padres de 80 años se ven obligados a cuidar a sus hijos de 50
años.
Esta forma extrema de aislamiento social que, a su vez, está exacerbando el ya
creciente problema mundial de la soledad, está influenciada por una variedad de
causas y factores tales como:
- Experiencias negativas de acoso escolar (bullying) por parte de sus pares, sean
niños o adolescentes, o bien, de acoso laboral por parte de los adultos
(mobbing). - Uso excesivo de Internet y de diversos medios digitales: la dependencia de
Internet, la adicción a los videojuegos y a las redes sociales facilitan y prolongan
el encierro al reemplazar las interacciones físicas por otras de tipo virtual. - Dinámicas familiares adversas, incluida la crianza perjudicial, por ejemplo,
como consecuencia de la sobreprotección de los hijos por parte de los padres. - Rasgos de personalidad de carácter desadaptativo.
- Condiciones y/o trastornos psiquiátricos pre-existentes.
- Diversas presiones de tipo social que apuntan al exitismo profesional y altos
niveles de logro personal. - Padecer algún trastorno del espectro autista, haber sido objeto de abuso,
maltrato o trauma en la infancia.
Ahora bien, el aislamiento social también puede ser una forma de: (a) reaccionar o de
responder a un sufrimiento profundo, o bien, (b) una reacción de evitación frente a las
altas presiones sociales y/o académicas, factores que pueden incluir: miedo al fracaso,
fobia social, experimentar agorafobia, o un sentimiento general de ser incapaz de
poder cumplir con las expectativas del entorno.
Para que una persona sea considerada formalmente como Hikikomori debe cumplir
con ciertas condiciones: - Comportamiento asocial y de tipo evitativo: estas personas rechazan cualquier
tipo de comunicación física cara a cara, lo que las conduce a evitar el contacto
social con otras personas. - El confinamiento o reclusión en el hogar debe extenderse por un período
superior a los seis meses. - Su estilo de vida comienza a girar en torno al uso constante y habitual de las
redes sociales, de las nuevas tecnologías y del mundo virtual. - Es común en estas personas que inviertan el ciclo de sueño, es decir, duermen
de día y están despiertos de noche involucrados por completo en las redes
virtuales, descuidando, incluso, sus hábitos de higiene y de salud.
No cabe duda alguna que las nuevas tecnologías –con la Inteligencia Artificial a la
cabeza– han entrado fuertemente en la sociedad y, por extensión, en nuestras vidas,
de una manera abrupta y muy masiva, a raíz de lo cual, interfieren a diario con las
rutinas de las personas y en su interacción con los demás, llegando a ser muy difícil
poder discernir qué cosas y/o aspectos se encuentran dentro del desarrollo
comportamental normal y qué aspectos pueden representar la aparición de un amplio
abanico de trastornos en salud mental.
Lo único cierto, es que el síndrome Hikikomori se ha extendido rápidamente por
muchos países occidentales, y está considerado en Japón como una verdadera y grave
epidemia.













