Del carrete a la faena: por qué el consumo de alcohol y drogas también es un riesgo laboral

Fiestas Patrias:

Con la proximidad de Fiestas Patrias y el aumento de las instancias de celebración, la prevención del consumo de alcohol y otras sustancias vuelve a tomar relevancia, no solo en las carreteras, sino también en los lugares de trabajo. Según CONASET, el alcohol y las drogas estuvieron asociados al 13% de las muertes en siniestros de tránsito durante 2024. A esto se suma que, durante las Fiestas Patrias de 2025, SENDA realizó más de 7.400 controles de alcotest y narcotest, retirando de circulación a 194 personas.

El riesgo también alcanza a actividades laborales que involucran conducción, maquinaria pesada, altura o tareas críticas. En este contexto, Centro Médico del Trabajador (CMT) amplió su test de detección de alcohol y drogas, pasando de seis a 11 sustancias, incorporando barbitúricos, metadona, MDMA, fenciclidina (PCP) y antidepresivos tricíclicos, siendo estos últimos requeridos de manera específica por algunas empresas con operaciones en Perú. La evaluación está dirigida principalmente a procesos preocupacionales y ocupacionales y puede realizarse tanto en sus 22 sucursales propias, de Iquique a Punta Arenas, como mediante operativos directamente en las empresas.

“La prevención debe adelantarse al riesgo. En actividades donde existen cargos críticos, como la conducción, operación de maquinaria pesada o labores en faena, el consumo de estas sustancias no solo altera las capacidades psicomotoras y aumenta la tasa de accidentabilidad, sino que tiene un impacto directo en la fatiga y la somnolencia de los trabajadores. A nivel organizacional, todo esto se traduce en una disminución importante de la productividad. Ampliar el panel nos permite entregar a las empresas una herramienta preventiva más completa y acorde con las nuevas realidades de consumo”, explica Fernando Peñafiel, director médico nacional de CMT.

Entre los sectores que recurren con mayor frecuencia a este tipo de evaluaciones se encuentran minería, transporte y logística, energía, construcción, industria y sector forestal, donde existen funciones que requieren altos niveles de concentración, coordinación y capacidad de respuesta.

La ampliación del panel responde a la necesidad de incorporar nuevas sustancias que pueden afectar el desempeño de una persona en determinadas funciones laborales. El test permite detectar THC (marihuana), cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, opiáceos, benzodiacepinas, barbitúricos, metadona, MDMA, PCP y antidepresivos tricíclicos (estos últimos solicitados frecuentemente por empresas en el mercado peruano). Los tiempos de detección dependen de cada sustancia, así como del metabolismo, frecuencia y vía de consumo.

El desafío adquiere especial relevancia durante septiembre. En 2025, SENDA informó que 2,4 millones de personas declararon haberse embriagado al menos una vez durante el último mes previo a la medición, mientras que un 14% de ellas reportó cinco o más episodios durante ese período. La cifra evidencia la importancia de reforzar las estrategias preventivas frente al consumo riesgoso de alcohol.

“No se trata solo de detectar, sino de generar una cultura preventiva. Las empresas deben contar con protocolos claros y herramientas que permitan resguardar a sus trabajadores, especialmente en aquellas funciones donde una alteración por consumo de sustancias puede comprometer la seguridad de toda una operación”, agrega Peñafiel.

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