Los Therians: personas que se identifican en cuerpo, mente y alma con un animal


Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, escritor e investigador (PUC)
El título de esta columna no es un error o una interpretación antojadiza de una
realidad que cada día sorprende más a la comunidad científica y, por cierto, a la
sociedad misma.
Hoy en día, ser un Therian –o convertirse en uno de ellos– define a aquellas personas
de distintas edades que experimentan interna –e intensamente– sentirse identificadas
con una diversidad de animales.
En el corazón de quienes pertenecen a esta nueva “comunidad emergente”, la fuerte
conexión física, mental y espiritual con un animal no la ven como una suerte de disfraz
o de un pasatiempo cualquiera, sino que directa y claramente con el “teriotipo” (o
“theriotype”, en inglés), es decir, con aquella especie animal con la que un
determinado sujeto siente que su esencia está vinculada.
Para esta comunidad –que ya se ha extendido a nivel global– la condición que viven y
que experimentan las personas con mucha fuerza, no representa una especie de
creencia o algún tipo de religión, sino que por el contrario, una gran mayoría de sus
integrantes asegura “sentir que ha nacido así”, declarando además, no “saber qué es lo
que causa la teriantropía”.
Al respecto de este tema, es preciso dejar en claro que en este caso no se trata de una
suerte de reto o de uno de los tantos “desafíos virales” que surgen en las redes
sociales, por cuanto, aquellas personas que abrazan la identidad therian describen la
vivencia como “profunda, involuntaria y ajena a una elección de carácter personal”.
Ahora bien, muy lejos de ser un tema o de una ocurrencia que haya surgido a última
hora nacida de algún algoritmo relacionado con las redes sociales, esta condición
cuenta con una historia de más de tres décadas de existir, con una terminología propia
y con comunidades que –hasta hace muy poco tiempo atrás– vivían al margen de las
redes digitales.
Con la finalidad de comprender de manera más profunda este fenómeno, es preciso
analizar la terminología en uso y constatar de dónde surge –etimológicamente– el
concepto “therian”, por cuanto, su origen proviene del griego y surge del término
“teriantropía”, la unión de las palabras “therion” (bestia) y “anthropos” (ser humano),
en función de lo cual, hoy en día, ser un therian define a aquellos individuos que
experimentan internamente una fuerte identificación con un animal no humano.
En este sentido, los therians son personas –generalmente jóvenes– que se identifican a
nivel mental, espiritual y psicológico en forma profunda con uno o varios animales, sin
creer que son físicamente ese animal. No se trata de un hobby o de una mera
entretención –muy lejos de eso–, sino que de una experiencia interna e involuntaria de
conexión animal que ha ido ganando cada vez más visibilidad a través de distintas
redes sociales tales como TikTok, Instagram, YouTube, etc., una realidad marcada
además, por el uso de máscaras, colas y comportamientos tales como: realizar saltos,
subirse a árboles, correr a cuatro patas (o “quadrobics”), etc., en espacios abiertos, a
menudo en grupos, tales como han sido vistos en Argentina, México, Colombia,
Estados Unidos, España y en otros países de Europa.

Los therians se distinguen de otras comunidades tales como los “Otherpaw” o los
“Furries”, quienes están centrados en el juego de roles o de disfraces, en tanto que la
comunidad therian no considera que ellos “actúan” o “juegan” a ser un animal, sino
que sienten que su esencia o su “yo interno” pertenece a una especie específica que,
tal como se indicó previamente, correspondería a su “theriotipo”.
Desde un punto de vista de la salud mental, el primer aspecto a tener en cuenta es el
hecho que identificarse como un “therian” no es un diagnóstico psicológico o
psiquiátrico, ni tampoco un trastorno mental o patología reconocida, ya que no
aparece en los manuales clínicos internacionales ni existe evidencia que permita
considerar esta condición –por sí sola– como un problema o trastorno psicológico.
En este sentido, hay que tener presente que la adolescencia siempre ha sido
considerada como una etapa de exploración, en función de lo cual, el fenómeno
therian podría entenderse como una forma simbólica de expresar ciertos rasgos
personales, un conjunto de emociones o distintas formas de percibirse a sí mismos, en
cuyo caso, el gran desafío para los padres de estas personas, así como para los
docentes y los profesionales de la salud mental no es “etiquetar” de forma rápida estas
experiencias como algo “anormal” o “normal”.
Es posible que el fenómeno therian no se trate exclusivamente de actuar como ciertos
animales o de asumir identidades alternativas, sino que estamos frente a algo que
puede estar reflejando un tema más profundo, a saber, la necesidad humana de
pertenencia a un grupo, de sentirse comprendido y de buscar nuevas formas de
expresar aquello que resulta difícil de explicar con palabras convencionales, a raíz de lo
cual, más que comenzar a etiquetar y a realizar rápidos diagnósticos, quizás sea el
momento oportuno de escuchar con atención qué es lo que tiene que decir este nuevo
tipo de comunidades de personas.

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