Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales entrega a Bienes Nacionales diseño de obras de emergencia para el Castillo de Mancera

  • El Monumento Histórico, ubicado en la bahía de Corral, sufrió el derrumbe de uno de sus muros en mayo, a raíz de intensas lluvias. El equipo de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales ha colaborado con el Ministerio de Bienes Nacionales para que, en su calidad de administrador de la fortificación, implemente las medidas de emergencia que se requieren, mientras no se ejecute la reintegración total del muro.

Un proyecto de obra urgente, diseñado por los profesionales de la Sección de Patrimonio en Riesgo de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), fue entregado al Ministerio de Bienes Nacionales. Ello, con el propósito de que dicha institución ejecute trabajos de emergencia que eviten el deterioro de uno de los muros del Castillo San Pedro de Alcántara, ubicado en la Isla de Mancera, en la bahía de Corral, afectado por intensas lluvias en mayo pasado.

Los trabajos incluyen la instalación de un soporte temporal de la mampostería que quedó inestable; construcción de superficie segura de trabajo, desarme controlado de mampostería de piedra y radier; catalogación, registro e inventario de piedras de la mampostería; retiro de escombros, y consolidación del talud con tabla-estacado y sacos de arena. El Ministerio de Bienes Nacionales, administrador y propietario de esta edificación, iniciará las obras a la mayor brevedad posible.

“Como Dirección Regional, agradecemos la gestión y el constante apoyo de la Seremi y la Subsecretaría del Patrimonio Cultural. Esta colaboración mutua permitió priorizar la visita del equipo técnico de la unidad de riesgo, trabajando de manera conjunta con el equipo regional de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales y la Seremi de Bienes Nacionales. El Castillo San Pedro de Alcántara es un monumento nacional de gran relevancia para el territorio, no solo por sus atributos históricos, sino por su impacto directo en el turismo, la cultura y la economía local de Corral. Este hito demuestra que el trabajo articulado entre las instituciones del Estado es clave para facilitar el desarrollo, resguardar nuestra identidad y poner en valor el patrimonio regional”, señaló la directora regional del Serpat Los Ríos, Karin Weil.

A raíz del sistema frontal que enfrentó el 5 de mayo, que provocó el derrumbe parcial del muro tipo baluarte ubicado en el costado oriente del acceso al castillo y de la estructura de madera que funcionaba como soporte desde hace unos 10 años, profesionales de la Oficina Técnica Regional de Los Ríos y de la Sección de Patrimonio en Riesgo, realizaron una visita técnica al sitio, que derivó en un informe que define medidas de emergencia, mitigación, estabilización y conservación técnicamente pertinentes para el monumento.

“Primero deben ejecutarse los trabajos urgentes, que buscan generar una superficie segura, desarmar controladamente el radier y el muro sobre el socavón, que quedaron inestables después del derrumbe, además de obras que impidan el flujo de agua sobre el talud expuesto, así como su estabilización. Todo el material será registrado, catalogado y almacenado para su posterior reintegración al muro”, explicó el secretario técnico (S) del Consejo de Monumentos Nacionales, Jorge Placencia.

Posteriormente, habrá una segunda etapa de estos trabajos, para recuperar la estabilidad y capacidad estructural del baluarte, donde se requiere la reconstrucción del muro y del terraplén afectado. Para ello, se utilizarán las mismas piedras desprendidas y almacenadas. Estos trabajos estarán a cargo de la Secretaría Técnica del CMN y se estima podrían efectuarse en 2027.

El fuerte San Pedro de Alcántara, más conocido como Castillo de Mancera, inició su construcción en 1645, como parte del sistema defensivo levantado por la Corona Española para proteger el acceso marítimo a Valdivia. Debido a su ubicación estratégica, cumplió un rol clave dentro del complejo de fortificaciones del sur de Chile durante los siglos XVII y XVIII.

El inmueble ha sido objeto de diversas intervenciones de conservación y puesta en valor, pero entre las más relevantes destacan los trabajos desarrollados en la década del 50 y 70, bajo la dirección de Roberto Montandón, orientados a la limpieza, consolidación y estabilización de estructuras y muros de piedra. Posteriormente, se han ejecutado nuevas acciones de conservación, mejoramiento de accesos y habilitación para uso público y turístico, debido al progresivo deterioro provocado por factores climáticos y ambientales.

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