La manifestación exigió una norma secundaria para el lago Ranco, regulación de embarcaciones motorizadas y agua potable para Isla Huapi
El lunes 12 de octubre, comunidades, organizaciones y familias marcharon por las calles de Futrono en defensa del lago Ranco y en rechazo al proyecto “Nuevo Desarrollo Inmobiliario Bahía Coique”, de Inmobiliaria Arenas Blancas. La manifestación ciudadana, pacífica y de carácter familiar según sus organizadores, fue convocada por el Colectivo Epu Lafken Mapu de Isla Huapi, junto a la Mesa del Agua y Medio Ambiente de Futrono, con la colaboración de Modatima Los Ríos.
“Ellos van a hacer sus descargas de emergencia de aguas servidas al río Coique y, por ende, van a llegar al lago Ranco. Nos preocupa mucho, porque nosotros, como isleños, tomamos agua directamente del lago en la isla Huapi y no tenemos agua potable”, señaló Claudia Antillanca del Colectivo Epu Lafken Mapu.
El proyecto fue aprobado por unanimidad en agosto por la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Los Ríos. Considera 208 unidades habitacionales destinadas principalmente a segunda vivienda, con una inversión estimada de US$40 millones, en un terreno de 18,12 hectáreas aproximadas en la ribera del lago. La iniciativa, vinculada a los hijos del expresidente Sebastián Piñera, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en febrero de 2025 mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
“Estamos muy preocupados, dado que es un megaproyecto inmobiliario que viene a gentrificar y a generar presiones de contaminación sobre nuestro lago”, explicó Antumalen Antillanca, integrante de Epu Lafken Mapu. El Colectivo resume su oposición en cinco motivos. El primero son las descargas de emergencia al río Coique, que desemboca en el lago. El segundo es el riesgo para la salud de Isla Huapi, cuya comunidad no tiene agua potable. Les preocupa además la saturación de lanchas y vehículos motorizados en el lago, la gentrificación y el encarecimiento de la vida, y la congestión vehicular.
Isla Huapi, en el centro del reclamo
En Isla Huapi viven al menos 400 familias mapuche que consumen agua directamente del lago. Durante la evaluación ambiental se determinó que la isla quedaba fuera del área de influencia del proyecto, por lo que no se realizó Consulta Indígena. Las organizaciones cuestionaron esa decisión en la declaración pública leída durante la jornada.
“Estamos en contra de los megaproyectos que vienen a manchar o a perjudicar los espacios que para nosotros son sagrados”, afirmó Ruth Antillanca, de la Comunidad mapuche huilliche de Isla Huapi e integrante del Colectivo. Por otro lado, según Claudia Antillanca, desde hace unos seis años, las y los isleños están monitoreando la calidad del agua en distintos ríos y puntos de la isla. Se trata de un trabajo intercultural que combina ciencia, saberes ancestrales y protocolos mapuche, con el que buscan contar con datos concretos sobre el estado del lago.
Un lago sin norma secundaria de calidad ambiental (NSCA)
La principal exigencia de la jornada fue una “Norma Secundaria de Calidad Ambiental» , el instrumento que fija los parámetros que deben respetar quienes descargan en un cuerpo de agua.
“El lago no tiene una Norma Secundaria de Calidad Ambiental que proteja sus aguas. Por lo tanto, lo ideal para un desarrollo inmobiliario sustentable es que exista una norma secundaria a la cual cualquier desarrollo inmobiliario se tenga que ajustar, ya sea a través de una declaración de impacto ambiental o de un estudio”, explicó Yasna Ríos, integrante de la Mesa del Agua y Medio Ambiente de Futrono. Además, precisó que el Ministerio del Medio Ambiente tramita desde 2020 una norma secundaria para los lagos norpatagónicos, entre ellos el Lago Ranco. Además, existen estudios previos financiados por el Gobierno Regional para una norma secundaria para la Cuenca del río Bueno, aunque éstos se encuentran en etapa inicial.
Las organizaciones advirtieron también sobre las presiones que ya enfrenta el lago. La declaración menciona cuatro pisciculturas en funcionamiento en los ríos Quimán, Nilahue, Iculpe e Ignao, otros 13 proyectos de piscicultura aprobados, más las descargas de viviendas ubicadas en las riberas del lago.
“No queremos terminar como el lago Villarrica, un lago saturado, enfermo, y que el Estado venga a actuar cuando ya no haya remedio. Queremos que el Estado actúe ahora, que se priorice la norma secundaria de calidad ambiental para el lago Ranco”, sostuvo Claudia Antillanca.
Lo que viene: reclamaciones administrativas y judiciales
Además de la norma secundaria, las convocantes exigieron una ordenanza Municipal para regular las embarcaciones motorizadas en el lago; una solución permanente de agua potable para Isla Huapi y una evaluación ambiental rigurosa que evite las descargas al río Coique.
Para la concejala de Futrono e integrante de la Mesa Ciudadana del Agua y Medio Ambiente, Paola Soto, la convocatoria demostró que la preocupación trasciende a la comuna. “La protección del lago no solamente está relacionada con Futrono, sino que también con Isla Huapi, con Lago Ranco, con Puerto Nuevo”, afirmó.
El proyecto se encuentra ahora en la etapa de impugnación de su resolución de calificación ambiental (RCA). De acuerdo con Yasna Ríos, quienes presentaron observaciones en los procesos de participación ciudadana (PAC) de mayo de 2025 y enero de 2026, pueden reclamar administrativamente, ante el director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental dentro de un plazo de 30 días hábiles. Lo que éste resuelva puede ser reclamado judicialmente ante el Tribunal Ambiental de Valdivia.
En paralelo, la empresa debe tramitar los permisos sectoriales y el permiso de edificación ante la Dirección de Obras de Futrono antes de iniciar la construcción. Las organizaciones emplazaron a los municipios de Futrono, Lago Ranco y La Unión, al gobernador regional Luis Cuvertino y a las autoridades nacionales a responder con compromisos públicos y plazos concretos.















