A 10 años de la implementación de la Ley de
Etiquetado, un mayoritario 72% de la
población está de acuerdo con la ley.
El estudio revela un Chile más informado, aunque con
señales de desgaste en la valoración ciudadana
Santiago, Junio 25 de 2026.- Un estudio de Activa Research aplicado a 1.036
personas entre el 10 y 12 de junio de 2026 — a días de cumplirse una década
desde la entrada en vigor de la Ley 20.606 el 27 de junio de 2016 — constata que
los sellos «ALTO EN» transformaron los hábitos de compra de los chilenos. No
obstante, la valoración positiva de la ley cayó desde el 75% en 2017 al 68% en
2026, encendiendo una señal de alerta sobre la necesidad de renovar su
comunicación.
Una ley plenamente instalada en la conciencia
ciudadana
A diez años de su implementación, la Ley de Etiquetado de Alimentos se consolidó como
política pública de alta penetración social. En 2016, año de su estreno, apenas el 38% de
la población declaraba fijarse en detalle en los componentes nutricionales al momento de
comprar. En 2026 ese porcentaje subió a 47%, evidenciando que los octógonos negros
educaron progresivamente a los consumidores sobre lo que hay dentro de los productos
que eligen.
Chile fue el primer país del mundo en adoptar el sistema de octógonos de advertencia en
- El modelo fue replicado posteriormente por Perú (2019), México (2020), Uruguay
(2021) y Argentina, y la OPS/OMS lo reconoce hoy como el sistema de advertencia
nutricional más eficaz a escala global.
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Evolución de indicadores clave (2016–2026)
Indicador clave Jun-16 Jun-17 Jun-18 Jun-26
HÁBITOS DE INFORMACIÓN NUTRICIONAL
Se fija en detalle en todos/mayoría de
nutrientes al comprar 38% 45% 37% 47%
Se informa de algunos/pocos nutrientes 48% 37% 45% 36%
No se informa de nutrientes 14% 18% 18% 17%
CONOCIMIENTO DE LA LEY
Ha escuchado hablar de la Ley de
Etiquetado (% Sí) 90% 97% 93% 96%
De acuerdo con la Ley de Etiquetado 87% 79% 78% 72%
DECISIÓN DE COMPRA (compra menos / ya no compra)
Altos en grasas saturadas 60% 71% 73% 67%
Altos en azúcar 66% 73% 71% 68%
Altos en sodio 67% 75% 74% 66%
Altos en calorías 66% 71% 67% 66%
PERCEPCIÓN DE DAÑO
Percibe altos en grasas saturadas
como los más dañinos 49% 38% 36% 36%
Percibe altos en azúcar como los
más dañinos 27% 33% 32% 41%
Percibe altos en sodio como los más
dañinos 16% 21% 20% 14%
Combinación Grasas + Azúcar = la
más dañina — — 36% 52%
APORTE DE LA LEY
Aporte positivo en hábitos de
alimentación (% Sí) — 75% 72% 68%
Alto aporte a la salud (notas 6–7 en
escala 1–7) 51% 45% 45% 40%
Fuente: Activa Research, junio 2026. N=1.036. Error muestral ±3%. (—) pregunta no aplicada en esa medición.
El azúcar desplaza a las grasas como el enemigo
número 1
Uno de los hallazgos más relevantes de la medición 2026 es el desplazamiento del azúcar
como la categoría percibida como más dañina. En 2016, las grasas saturadas dominaban
esa percepción con un 49%; diez años después cayeron al 36%, mientras el azúcar
escaló del 27% al 41%. La percepción de la combinación «Grasas saturadas + Azúcar»
como la dupla más nociva trepó desde el 36% en 2018 al 52% en 2026.
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Los sellos cambian el carrito de compras
Frente a productos con sello «Alto en azúcar», el 68% de los encuestados declara comprar
menos o haber dejado de comprarlos, cifra que en 2017 llegó a su máximo histórico de
73%. La reducción respecto a ese peak refleja cierto desgaste en el efecto restrictivo de
los sellos, lo que refuerza la necesidad de renovar los estímulos regulatorios. En altos en
grasas saturadas la cifra pasó de 60% en 2016 a un máximo de 73% en 2018, situándose
hoy en 67%.
La mitad de los chilenos (50%) señala haber notado un efecto positivo en su salud o en la
de su familia desde que redujo el consumo de productos con sellos. Este dato coincide
con evidencia científica reciente: un estudio en The Lancet (2026) liderado por la
Universidad Adolfo Ibáñez identificó que tras seis meses de exposición a las políticas
derivadas de la ley, el riesgo de obesidad infantil cayó 1,9% en niñas y 2,2% en niños.
Aporte reconocido, pero con señales de desgaste
El 68% de los encuestados considera que la Ley de Etiquetado ha tenido un aporte
positivo en los hábitos alimentarios de la población. La cifra es relevante, pero muestra
una tendencia a la baja sostenida desde el 75% de 2017 y el 72% de 2018. El aporte
percibido a la salud también retrocede: quienes le asignan nota 6 o 7 en una escala de 1 a
7 bajaron desde el 51% en 2016 al 40% en 2026.
El acuerdo con la ley sigue siendo mayoritario (72%), aunque también registra un
descenso progresivo desde el 87% de 2016, pasando por 79% en 2017 y 78% en 2018.
Estos datos apuntan en conjunto a una ley con bases sólidas pero que requiere un
relanzamiento comunicacional para sostener su valoración social.














