A través de una carta pública, el exjefe de Estado calificó la iniciativa como una «herramienta concreta» para combatir el crimen organizado transnacional, recibiendo el agradecimiento directo del canciller Francisco Pérez Mackenna.
En un debate que reordena las posturas al interior del espectro político, el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle manifestó su firme apoyo a la incorporación de Chile al programa Escudo de las Américas, marcando un claro contrapunto con la declaración firmada el pasado 24 de septiembre por los exmandatarios Gabriel Boric y Michelle Bachelet.
Argumentos a favor de la cooperación regional
En una misiva difundida en el diario El Mercurio, el expresidente Frei sostuvo que la escala y complejidad de la delincuencia organizada obligan al país a coordinarse con otras naciones de la zona.
Entre los principales beneficios de la integración a esta iniciativa, Frei destacó:
- Gestión de inteligencia: Facilitar el intercambio oportuno de datos, el análisis de información estratégica y el rastreo de flujos financieros ilegales.
- Capacitación policial: Fortalecer la preparación técnica de Carabineros y la PDI en conjunto con agencias regionales.
- Control fronterizo: Mejorar la fiscalización en los pasos fronterizos y desarticular las cadenas logísticas del narcotráfico.
«Ninguna nación, y Chile no es una excepción, puede responder actualmente de manera aislada ante las organizaciones delictuales que actúan a escala regional […]. No permitamos que prejuicios o consideraciones ideológicas paralicen una respuesta firme y coordinada», enfatizó Frei en su escrito.
Reacciones en el Ejecutivo y fractura histórica
La postura del exjefe de Estado fue valorada de inmediato por el Gobierno. A través de sus canales oficiales, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, agradeció públicamente las palabras de Frei, recalcando que «Chile no debe escatimar esfuerzos» para enfrentar la delincuencia transnacional.
El pronunciamiento de Frei profundiza el contraste con el documento suscrito colectivamente por Boric y Bachelet, quienes cuestionaron la iniciativa argumentando un eventual riesgo de subordinación estratégica ante potencias extranjeras.
Dicha declaración conjunta de los exmandatarios opositores marcó un hito inédito desde el retorno a la democracia en 1990, rompiendo con la tradición de abordar las definiciones de política exterior en reserva y bajo una línea de consenso de Estado.
Fuente : https://www.t13.cl/















