Como diputado de la República, condeno con total firmeza el ataque sufrido por la Ministra de Ciencia, un hecho que refleja el nivel de violencia que algunos han permitido instalar en nuestro país.
Quienes hoy posan como garantes del orden, fueron los mismos que en su momento abrieron las puertas al descontrol, relativizando la violencia y debilitando el respeto por la autoridad y las instituciones.
Hoy vemos las consecuencias. Una violencia que no distingue, que no respeta a nadie: ni mujeres, ni pueblos originarios, ni autoridades.
Chile no puede seguir normalizando estos hechos.
Frente al mal, no puede haber indiferencia ni tibieza. Se requiere convicción, decisión y un compromiso real con el orden y la seguridad de todos los chilenos.
CON EL MAL NO DEBE HABER PIEDAD.
AHORA A SEGUIR TRABAJANDO INCANSABLEMENTE POR LA REGIÓN DE LOS RÍOS Y POR CHILE.













