Cardenal Chomali advierte en ICARE que Chile enfrenta un vacío legal y ético ante la IA y anuncia carta a los empresarios para fines de agosto

● En un encuentro organizado por ICARE para reflexionar sobre los
desafíos de la inteligencia artificial a partir de la encíclica Magnifica
Humanitas del Papa León XIV, el cardenal Fernando Chomali advirtió
que Chile enfrenta un importante rezago para abordar esta
transformación tecnológica.
En un encuentro organizado por ICARE para reflexionar sobre los desafíos de
la inteligencia artificial a partir de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa
León XIV, el cardenal Fernando Chomali advirtió que Chile enfrenta un
importante rezago para abordar esta transformación tecnológica y sostuvo que
el principal desafío no es decidir si aceptar o rechazar la IA, sino garantizar que
su desarrollo y adopción resguarden la dignidad de las personas.
En esa línea, hizo un llamado a construir marcos jurídicos adecuados,
fortalecer la gobernanza de esta tecnología y generar espacios permanentes
de observación y reflexión ética. «Los avances científicos y tecnológicos van a
mil por hora, la reflexión ética va a doscientos por hora y la legislativa va a dos
por hora», lo que está generando «un vacío muy complejo que tenemos que
llenar lo antes posible», explicó.
Durante su intervención, en materia laboral, el Arzobispo fue explícito sobre los
riesgos que enfrenta Chile por la automatización que puede desplazar el
trabajo humano a una escala enorme y el país carece de políticas de
empleabilidad a la altura del desafío. Recordó su experiencia en Concepción,
donde trabajadores de la industria del acero y del calzado quedaron sin
opciones tras décadas en sus empresas. “Un empresario no puede garantizar
empleo, pero sí puede garantizar empleabilidad. Y ahí se requiere una gran
generosidad y una gran creatividad” enfatizando la necesidad de anticipar los
procesos de reconversión laboral y preparar a las personas para los cambios
que ya están ocurriendo.
Señaló que en Chile, como en América Latina, prácticamente no existen
marcos jurídicos para gobernar esta tecnología, y reveló que la semana
siguiente fue invitado a exponer ante un grupo de legisladores que reconocen
la urgencia de actuar.
El Arzobispo apuntó directamente a que uno de los nudos más sensibles del
debate global es la concentración de poder. “Nunca la humanidad tuvo tanto

poder sobre sí misma como ahora. Pero es un poder concentrado en un
pequeño grupo de personas”, advirtió, citando los planteamientos de la
encíclica papal, que llama a establecer marcos jurídicos adecuados y vigilancia
independiente para evitar los monopolios y proteger la verdad pública.
Chomali además planteó que la inteligencia artificial hace obsoletas las
categorías tradicionales del debate público, asegurando que “las categorías de
izquierda y derecha ya no tienen ningún sentido. Las nuevas categorías van a
ser manipulados o manipuladores, libres frente a la inteligencia artificial o no”.
Por lo mismo llamó a que esta reflexión cambie la educación en la familia, en
los colegios y en la educación superior.
En el ámbito educativo, Chomali alertó sobre una crisis silenciosa pero
profunda, asegurando que el 44% de los jóvenes de 15 años percibe que no
sirve para nada, y la irrupción de la inteligencia artificial agravará esa sensación
si no se actúa. Citó estudios de neuropsiquiatría infantil que documentan el
daño de los dispositivos digitales en la regulación emocional, la atención y el
deseo de vínculos humanos. “Los proyectos educativos actuales quedarán
obsoletos. Hay que pasar de una formación centrada en programas y
resultados medibles a una que ayude a los jóvenes a sacar lo mejor de sí”,
señaló.
La encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV es el primer documento
magisterial de la Iglesia Católica dedicado íntegramente a la inteligencia
artificial. Según Chomali, su tesis central no es tecnológica sino antropológica:
el dilema no es aceptar o rechazar la tecnología, sino si esta custodia lo
humano. La encíclica convoca a más sectores a tomarse el tema en serio y
exige voces morales que los incentivos del mercado no puedan doblegar. Para
ilustrar el punto, el Arzobispo citó al cofundador de Anthropic, quien reconoció
que los laboratorios de inteligencia artificial operan bajo incentivos que pueden
entrar en conflicto con hacer lo correcto explicando que “nuestra humanidad es
frágil y por ello magnífica. Los proyectos transhumanistas olvidan que aquello
que pretenden erradicar es, paradójicamente, lo que da sentido a la vida que
pretenden prolongar”.
Tras la exposición del cardenal Fernando Chomali, se desarrolló un panel de
conversación moderado por la vicerrectora de Inteligencia Digital de la
Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante el diálogo, Aguirre destacó
que la inteligencia artificial representa una oportunidad para el desarrollo del
país si se pone al servicio de las personas. «Podemos estar adelante de la
tecnología y ponerla al servicio del conocimiento, de la verdad y del futuro del
trabajo. Ese es el desafío que tenemos como sociedad: impulsar una
innovación que fortalezca a las personas y contribuya al bien común», afirmó.

Frente a estas reflexiones, el presidente de ICARE, Renzo Corona, valoró el
llamado del cardenal Chomali a poner la dignidad de las personas en el centro
del debate sobre la inteligencia artificial. «Su reflexión final nos recuerda que el
verdadero desarrollo no se mide solo por los avances tecnológicos, sino
también por nuestra capacidad de ponerlos al servicio del ser humano. Ese es
un desafío que interpela directamente al mundo empresarial», afirmó.
Al cierre de la intervención, el Cardenal anunció que el 21 de agosto al medio
día presentará una carta dirigida a los empresarios chilenos, tal como ha
escrito antes cartas a profesores, en la que abordará la responsabilidad del
mundo empresarial frente a la transformación tecnológica.
Corona, cerró el encuentro invitando al cardenal Chomali a volver a la
institución para abrir un ciclo de conversaciones sobre natalidad, prevención,
pobreza y reinserción, «y tantos otros desafíos que tenemos en Chile». El
arzobispo acogió la invitación.

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