Es el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón y puede desarrollarse durante meses sin síntomas
evidentes. El tabaquismo, la exposición al humo ajeno, la contaminación ambiental, y enfermedades
pulmonares crónicas figuran entre los factores que pueden aumentar el riesgo.
Preocupación ha generado en el mundo católico el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar del papa
León XIV, confirmado por el Vaticano tras una cirugía en la que se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón
derecho. El pontífice, de 71 años, presentó el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón, una
enfermedad que puede desarrollarse sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, lo que dificulta su
detección oportuna.
Según explicó el doctor Juan José Reyes, oncólogo del Instituto del Cáncer de Clínica MEDS, “es un tipo
de cáncer que tiene su origen en las células glandulares del pulmón, que son las que se encargan de
muchas funciones, entre otras cosas, de producir sustancias como la secreción alveolar”.
El especialista agregó que “el adenocarcinoma es el subtipo más frecuente de cáncer pulmonar y forma
parte del grupo denominado cáncer de pulmón de células no pequeñas, que representa
aproximadamente el 80–85% de los casos. De este 80-85%, entre un 50-60% corresponden a
adenocarcinomas”.
Respecto de sus características, precisó que “algunas de sus características, tienden a formarse más en
las zonas periféricas del pulmón aunque no es algo exclusivo. Si bien el factor de riesgo más importante
sigue siendo el tabaquismo, el adenocarcinoma pulmonar tiene una mayor frecuencia en paciente no
fumadores”.
En cuanto a los factores de riesgo, el médico señaló que “mientras más exposición a tabaco mayor el
riesgo. También influyen la exposición pasiva al humo, la contaminación ambiental, así como también
determinadas exposiciones laborales, como el asbesto. Algunas enfermedades pulmonares crónicas
también pueden contribuir al riesgo”.
Sobre los síntomas, advirtió que “un gran problema que tenemos con el cáncer de pulmón es que puede
desarrollarse durante meses sin provocar síntomas evidentes, especialmente cuando el tumor es
pequeño y está localizado en la periferia del pulmón. Es por esto en ante la ausencia de síntomas en
etapas iniciales, los programas de tamizaje son tan importantes, en especial para las personas de más
riesgo como los pacientes fumadores”.
“Cuando aparecen síntomas, los más importantes son una tos persistente o que cambia de
características, dificultad para respirar, dolor toráxico, tos con sangre, ronquera, cansancio y pérdida de
peso involuntaria, entre otros. Al analizar las sintomatologías, se puede ver que no son exclusivos del
cáncer y con frecuencia tienen causas benignas”, añadió el facultativo.
Respecto de su prevalencia, el oncólogo de Clínica MEDS señaló que el cáncer de pulmón, considerando
todos sus subtipos, es más frecuente en personas mayores, aunque también puede aparecer a edades
más tempranas.
Además, enfatizó que “la extensión de la enfermedad es uno de los factores más importantes para
definir el tratamiento y estimar el pronóstico. No basta con saber que se extirpó un tumor: también es
necesario determinar su tamaño, si los márgenes quirúrgicos están libres de cáncer, si hay compromiso
de los ganglios linfáticos y si existe enfermedad en otros órganos”.
Respecto de la intervención a la que fue sometido el papa León XIV, el especialista aseguró que “la
recuperación suele requerir varias semanas” y que, aunque la extirpación de un lóbulo reduce la reserva
pulmonar, “el tejido restante puede compensar parcialmente la pérdida de volumen”. Asimismo,
advirtió que la evolución dependerá “de la función pulmonar previa, la presencia de enfermedades
como EPOC o fibrosis pulmonar, la condición cardiovascular, el nivel de actividad física y la magnitud de
la cirugía”.
Como toda cirugía mayor, explicó que la lobectomía puede presentar complicaciones, entre ellas
infecciones, sangrado, arritmias cardíacas y fugas de aire prolongadas. “En una persona mayor, la
recuperación puede ser más lenta, especialmente cuando existen enfermedades cardíacas o
respiratorias, fragilidad, pérdida de masa muscular o una menor autonomía previa”, puntualizó.
Finalmente, explicó que “cuando el tumor está localizado en el pulmón y no hay evidencia de
diseminación, la cirugía puede ofrecer una posibilidad real de curación”. En determinados pacientes con
tumores pequeños y características favorables, añadió, la intervención puede ser el único tratamiento
necesario, seguido de vigilancia.















